“¿Cristo al servicio de quién?” preguntaba Jaime obrero. Al servicio de unos pocos que se lo llevaron preso, disfrazandolo con lujos sabiendo que él es del pueblo. Lo tienen encarcelado en palacios de concreto, con pisos de puro mármol, de pura madera el techo. Templos que no se parecen a las casas de mi pueblo, casas de lata y cartón, techos rotos, tierra el suelo.
A Cristo hay que liberarlo, él siempre quiso ser pueblo y hoy lo explotan los de arriba: Ricos, Iglesia y Gobierno. Los señores de una iglesia que está muy lejos del pueblo, que no sabe se miserias, que no vive su evangelio. Y que no habla nuestro idioma cuando nos dice “Silencio, son cosas de Dios permite, son cosas que manda el cielo.”
Los Guaraguao - ¿Cristo al Servicio de Quién?
