1. Los Policias y Los Guardias, by Roque Dalton

    English translation provided in the “Read More” link, thanks to Socialist Stories (note: I have made some minor changes). This is a pretty scathing critique of the police and National Guard in El Salvador from the country’s most revered poet, Roque Dalton, and seems quite applicable to the general world upsurge of 2011. I especially love the warning and invitation he gives toward the end. Opresores, temblad!

    Roque Dalton

    Siempre vieron al pueblo
    como un monton de espaldas que corrían para allá
    como un campo para dejar caer con odio los garrotes.

    Siempre vieron al pueblo como el ojo de afinar la puntería
    y entre el pueblo y el ojo
    la mira de la pistola o la del fusil.

    (Un día ellos también fueron pueblo
    pero con la excusa del hambre y del desempleo
    aceptaron un arma
    un garrote y un sueldo mensual
    para defender a los hambreados y a los desempleadores.)

    Siempre vieron al pueblo aguantando
    sudando
    vociferando
    levantando carteles
    levantando los puños
    y cuando más diciéndoles:
    "Chuchos hijos de puta el día les va a llegar".
    ( Y cada día que pasaba
    ellos creían que habían hecho el gran negocio
    al traicionar al pueblo del que nacieron :
    "El pueblo es un montón de débiles y pendejos —pensaban—
    qué bien hicimos al pasarnos del lado de los vivos y de los fuertes”).

    Y entonces era de apretar el gatillo
    y las balas iban de la orilla de los policías y los guardias
    contra la orilla del pueblo
    así iban siempre
    de allá para acá
    y el pueblo caía desangrándose
    semana tras semana año tras año
    quebrantado de huesos
    lloraba por los ojos de las mujeres y los niños
    huía de espanto
    dejaba de ser pueblo para ser tropel en guinda
    desaparecía en forma de cada quién que se salvó para su casa
    y luego nada más
    soló los bomberos lavaban la sangre de las calles.

    (Los coroneles los acababan de convencer:
    "Eso muchachos — les decían —
    duro y a la cabeza con los civiles
    fuego con el populacho
    ustedes también son pilares uniformados de la Nación
    sacerdotes de primera fila
    en el culto a la bandera el escudo el himno los próceres
    la democracia representativa el partido oficial y el mundo libre
    cuyos sacrificios no olvidará la gente decente de este país
    aunque por hoy no les podamos subir el sueldo
    como desde luego es nuestro deseo”.)

    Siempre vieron al pueblo
    crispado en el cuarto de las torturas
    colgado
    apaleado
    fracturado
    tumefacto
    asfixiado
    violado
    pinchado con agujas en los oídos y los ojos
    electrificado
    ahogado en orines y mierda
    escupido
    arrastrado
    echando espumitas de humo sus últimos restos
    en el infierno de la cal viva.

    (Cuando resultó muerto el décimo Guardia Nacional. Muerto por el pueblo
    y el quinto cuilio bien despeinado por la guerrilla urbana
    los cuilios y los Guardias Nacionales comenzaron a pensar
    sobre todo porque los coroneles ya cambiaron de tono
    y hoy de cada fracaso le echan la culpa
    a “los elementos de tropa tan muelas que tenemos”.)

    El hecho es que los policías y los guardias
    siempre vieron al pueblo de allá para áca
    y las balas sólo caminaba de allá para acá.
    Que lo piensen mucho
    que ellos mismos decidan si es demasiado tarde
    para buscar la orilla del pueblo
    y disparar desde allí
    codo a codo junto a nosotros.

    Que lo piensen mucho
    pero entre tanto
    que no se muestren sorprendidos
    ni mucho menos pongan cara de ofendidos
    hoy que ya algunas balas
    comienzan a llegarles desde este lado
    donde sigue estando el mismo pueblo de siempre
    sólo que a estas alturas ya viene de pecho
    y trae cada vez más fusiles.

    ENGLISH TRANSLATION:

    They always saw the people as a mass of backs running away
    as a field on which their clubs fell with hatred.

    They always saw the people with an eye on sharpening their aim
    and between the people and their eye, the sight of a pistol or a rifle.

    (They too were once of the people
    but with the excuse of hunger and unemployment
    they accepted a weapon, a club and a monthly salary
    to defend the makers of hunger and unemployment.)

    They always saw the people enduring
    sweating
    shouting
    raising placards
    raising fists
    and what’s more telling them:
    “Dog sons of whores, your day will come.”
    (And with every passing day
    they figured they’d done a great thing in betraying the people from which they were born:
    “The people are a mass of cripples and fools —they thought—
    it’s great we’ve gone over to the side of the clever and strong”).

    And then the trigger was squeezed
    and bullets went from the side of the cops and guards
    to the side of the people
    they always went that way, from there to here
    and the people fell bleeding week after week and year after year
    broken-boned
    they wept through the eyes of the women and children
    fleeing in terror
    ceasing to be a people to become a fleeing mob
    disappearing every man for himself to his house
    and then there was nothing left
    but the fireman hosing the blood off the streets.

    (The colonels finished up by convincing them:
    “That’s the way it is guys—they said—
    hard and to the heads of the civilians
    fire on the rabble
    you are uniformed pillars of the Nation
    priests of the first rank
    in the cult of the flag, the shield, the hymn, the Fathers,
    representative democracy, the official party, the free world
    whose sacrifices the decent people of this land won’t forget
    though we can’t give you a raise today
    though of course we’d like to”).

    They always saw the people
    convulsive in the torture chamber
    hanged
    beaten
    broken
    swollen
    asphyxiated
    raped
    ears and eyes pricked with needles
    electrified
    drowned in piss and shit
    spit-upon
    degraded
    their last remains giving off little froths of smoke
    in a hell of quicklime.

    (When the tenth National Guard was found dead, killed by the people
    and the fifth cop was roughed up by the urban guerrilla
    the cops and the National Guard began to think,
    especially because the colonels had already changed their tune
    and laid the guilt for today’s failure on “these rotten troop recruits we have”).

    The fact is the cops and the guards
    always saw the people from there to here
    and the bullets only traveled from there to here.
    Let them think about that a while
    let them decide whether it’s too late
    to seek the people’s side
    and shoot from there shoulder to shoulder with us.

    Let them think about that a bit but meanwhile
    they shouldn’t be surprised
    let alone offended
    now that some bullets
    have begun to reach them from this side
    where it’s still the same people as always
    except now with their heads held high
    and each time with more rifles.

     
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